domingo, 2 de mayo de 2010

AMORES QUE NO SE OLVIDAN

Flores blancas, flores rojas...
Flores de muchos colores,
de la campiña arousana
con cincuenta mil olores;
sobre la campiña verde,
entre los verdes arbustos,
hasta crecen bien lozanas
entre los pinos robustos,
que también son siempre verdes,
en primavera y verano,
en otoño y en invierno,
todo el año, todo el año.

-Y el roble y el castaño,
¿No son también siempre verdes?
-No lo son no, amor mío,
pierden su verde lozano
en cuanto pasa el estío;
Y al llegar el otoño
les entra melancolía
y su color va cambiando
según va menguando el día.
El verde se volvió ocre,
se les fue la clorofila,
y sus hojas, moribundas,
caen sobre la campiña.
Se tornan en alimento
para el bosque que hiberna,
y renace esplendoroso
al llegar la primavera.
Es el ciclo de la vida,
no lo podemos cambiar,
todo tiene que morir
para volver a brotar.
Lo que pervive es el verde,
y el aroma de las flores,
y las bellas melodías
de los pájaros cantores;
que alegran nuestra vida
con trinos encantadores,
y engalanan nuestra tierra
con sus trajes de colores.

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3 comentarios:

  1. me gustaria ser la persona a la que alguien le recitara esta poesia tan hermosa.

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  2. Hermosos son tus sentimiento amiga Ana, si no fuese así nunca podrías meterte en la piel de quien escribe. Sé así siempre y serás más feliz y harás más felices a los que te rodean.
    Yo te doy las gracias por ser como eres.
    Rodrigo Paz Arcos
    1-4-2.011

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